La Parranda de San Pedro de Guarenas

 

 

Cada 29 de Junio, los parranderos de San Pedro de Guarenas, Guatire y Sarria se caracterizarán según los personajes que representan para ofrendar a San Pedro Apóstol, compromiso que vienen cumpliendo durante los últimos ciento diecisiete años como mínimo; señalamos solo esta etapa debido a que la leyenda y tradición son logicamente aceptables, aunque se supone que debió comenzar alrededor de 1815, tomando en cuenta la fe de bautismo de María Ignacia, que reposa en los archivos de la Diócesis de Guarenas.

Inician su promesa con una Solemne Misa en la Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Copacabana de Guarenas, hoy Catedral; seguidamente sacan la tradicional procesión de la legendaria imagen del Santo Patrón, de estatura del hombre promedio de la época, por el perímetro de la Plaza Bolívar de Guarenas y calles adyacentes, acompañando la comitiva con música de cámara.

Después de estos actos eminentemente religiosos, los parranderos dejan el Santo en su lugar correspondiente, salen de la Catedral sin la imagen, y es cuando realmente inician la parranda propiamente dicha con su música de tonos característicos, versos, bailes, cotizas y bebida picante, la cual era aguardiente de caña, pero que ahora, además, pueden ser ron, guarapita, etc. y hasta el más fino Scotch Whisky.

La antigua imagen articulada de San Pedro Apóstol estaba resguardada en su Capilla de la Hacienda San Pedro de Guarenas, pero el terremoto de año 1900 la deja en condiciones inestables y el de 1912 acaba con ella, por tal motivo el Jefe de la Cofradía designa a Juan Bautista Aponte “Juanmarielía” como custodio y éste la traslada a la casa de habitación de su madre María Elías Aponte “bisabuela de quien escribe”; aún existe esta casa en la esquina de las calle 19 de Abril número 35 con Sucre, en la cual permaneció la talla por varios años hasta que por beneplácito del padre Francisco García es alojada en la Iglesia Parroquial, donde permanece entre bastidores por muchos años más, hasta que el vicario monseñor Benito Perdomo le asigna un puesto de honor dentro de la propia Santa Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Copacabana de Guarenas.

En Guarenas el señor Norberto Blanco (siglos 19 y 20), designó al cofrade Antonio Núñez, siglo 20, y este a su hijo Pablo Núñez, siglos 20 y 21 como Jefes de la Parranda de San Pedro, donde han pagado promesas personajes como Justo “pico” Tovar y Eleazar “Felipe” Muñoz.

Inicialmente es una sola parranda, la cual María Ignacia ejecuta en cumplimiento al juramento hecho a San Pedro Apóstol por haberle curado a su hija Rosa Ignacia.

Posteriormente, el mismo día en la población de Guatire en años diferentes y en Sarria Caracas también, hacen análogas propuestas pero ambas con sus propias características, ya que utilizan otro tono musical, otros colores, no precisan a que santo le hacen el ofrecimiento “San Pedr0 Apóstol o San Pedro Claver”, ni la hacienda donde María Ignacia inicia su promesa, le agregan personajes del San Juan: El cargador del santo, el abanderado y sacan a bailar el Sampedrito durante todo el recorrido, igual como lo hacen con el San Juancito los Sanjuaneros.

Las familias ancestrales de Plaza y Zamora saben que esta promesa se cumple anualmente en las dos poblaciones, y en la actualidad es una fiesta tradicional folklórica que se celebra tanto en Guarenas como en Guatire y que por los esfuerzos del CEA Andrés Eloy Blanco de Guatire, elevados al Centro de la Diversidad Cultural, bajo la dirección del profesor Benito Irady, se hizo realidad la declaratoria de la UNESCO a las Parrandas de San Pedro de Guarenas y Guatire, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

En estos últimos años es cuando observamos en algunos personeros, un empeño mediante una publicidad perniciosa, desconocer que esta manifestación folklórica pertenece a las dos ciudades, quizás los motiven intereses políticos, publicitarios, económicos o regionalismos arcaicos.

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